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domingo, 15 de febrero de 2009

TRE Y CONTENIDO ENERGÉTICO

Retomo este viejo tema para intentar aclararme y aclarar conceptos.

Una cosa es cuanta energía contiene un producto, es decir cuanta energía ha sido necesaria para obtener ese producto, y otra cosa muy distinta es la TRE de un sistema de generación de energía.

La Tasa de Retorno Energético (TRE) sólo puede aplicarse a aquellos productos o sistemas que generen energía, no a cualquier producto o sistema, ya que la TRE es el cociente entre ENERGÍA GENERADA y ENERGÍA CONSUMIDA, y es obvio que la mayoría de los productos NO generan energía, aunque todos los productos que se producen, que necesitan energía para producirse.

Por lo tanto no se puede hablar de la TRE de un pollo, o de un pantalón, o de un buen estofado. Lo que sí es cierto es que para obtener un pollo, siguiendo tal o cual proceso, consumiremos tal o cual cantidad de energía. Lo mismo de un pantalón o de un estofado. Y de ese modo podremos tener un elemento más a la hora de decidir por que producto optamos.

Pero no sólo habrá que tener en cuenta ese dato. Es obvio que para la supervivencia del ser humano, se consume menos energía si nos comemos los granos de trigo crudos, que si hacemos panes (lo mismo se puede decir del maíz y las tortas), pero seguramente, aún después del colapso, trataremos de seguir comiendo pan y tortas.

Para poder calcular la TRE de algo, tiene que haber una GENERACIÓN DE ENERGÍA posterior, para poder relacionarla con la energía consumida en su obtención.

Es decir la TRE solo vale para comparar distintos sistemas de transformación de la energía para hacerla útil a la actividad del ser humano.

El valor de uso de un producto o sistema energético es su capacidad de generar energía de una determinada forma, mientras que el valor de uso de cualquier otra mercancía es en cada caso diferente: el pollo sirve para alimentarnos, al mismo tiempo que saboreamos su gusto, y hasta hace no mucho tiempo era un objeto de lujo culinario (lo sigue siendo en muchos lugares), el pantalón sirve para abrigarnos, proteger nuestras piernas de los rasguños de los espinos, tapar nuestras vergüenzas y proporcionarnos las plumas que no tenemos para pavonearnos,... pero ninguno de ellos son generadores de energía, salvo de una manera muy indirecta, en el caso del pollo, ya que la energía que proporciona al organismo es insignificante si la comparamos con cualquier hidrato de carbono.

Podemos coger el rábano por las hojas y hacer esos cálculos, que no nos conducirán a ninguna parte.

Cosa muy distinta es la TRE de cualquier sistema de transformación energético, o de cualquier vector energético. En ese caso la TRE es el aspecto más relevante, aún cuando tampoco hay que olvidar otros factores, como la disponibilidad (geográfica y temporal), la clase de energía (lo que sería el valor de uso de cada tipo de energía), su facilidad de transporte (que incide también en la propia TRE), los efectos secundarios (CO2, radioactividad, impacto ambiental,..) y cualquier otro que pueda ser relevante en cada momento y situación.

Haciendo un paralelismo con las unidades monetarias, podríamos decir que todos los productos tienen un precio económico (en €) o energético (en julios), pero sólo los sistemas de producción tienen TIR, en el caso de los modelos de producción económica en el sistema de producción capitalista, o TIR y TRE en el caso de los sistemas de transformación energética en un sistema también capitalista.

En otros sistemas de organización social la TIR podría no existir (por ejemplo en los modelos esclavista y feudal), o en las organizaciones primitivas tribales, pero la TRE siempre existirá pues no depende del modelo de organización social, sino que depende de una realidad física, que en el actual universo en el que nos inscibimos ha tenido y seguirá teniendo relevancia.

sábado, 24 de enero de 2009

A vueltas con la TRE

Certero y razonado comentario, Alb.
Lo importante es la TRE.
En tanto en cuanto existan otras fuentes energéticas, todo lo que haga que se retrase el fin del petróleo será tiempo que ganaremos para conseguir un tránsito no traumático al nuevo modelo.
Una de las ventajas más importantes de la eólica sobre la nuclear es que la recuperación de la energía consumida en la puesta en marcha de un aerogenerador es mucho más rápida, y este aspecto que en caso de no estar próximos a la extinción del petróleo no sería relevante, en la actual situación es clave.
No sólo es importante la TRE, sino la rapidez en recuperar la energía invertida. Y en ese aspecto es capital el plazo de puesta en marcha del equipo.
No sólo es importante el que la TRE sea lo más alta posible. Es más importante que los años necesarios para recuperar la energía invertida sean los mínimos posibles.
Ejemplo.
Supongamos dos tecnologías diferentes,
TECNOLOGIA A:
TRE 30
PLAZO DE RECUPERACIÓN 15 AÑOS
TECNOLOGÍA B:
TRE 15
PLAZO DE RECUPERACIÓN 5 AÑOS.
Pues mi opinión es que en una coyuntura, como creo que es la actual, de agotamiento del petróleo, habría que optar por la TECNOLOGÍA B, a pesar de que la TRE es la mitad que la de la A, pues al ser más corto el período de recuperación nos posibilita el efectuar el tránsito más acelereradamente.
En condiciones de no agotamiento, probablemente la alternativa más racional sería optar por la TECNOLOGÍA A.
AMADEUS