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miércoles, 2 de marzo de 2011

Cambios, miedos y ‘realpolitik’

Dominio público
Opinión a fondo

JOSÉ MANUEL ALBARES

Cambios, miedos y ‘realpolitik’

Los acontecimientos que se suceden en el Magreb y Oriente Próximo han puesto de relieve que la política importa. Importa porque la libertad y la garantía de los derechos humanos son la base para el contrato social en cualquier lugar del mundo. Importa igualmente porque el crecimiento económico, si no se acompaña de redistribución, genera inestabilidad. También nos han recordado que, más allá de personas y liderazgos concretos, los actores de los grandes cambios son las sociedades civiles. El epicentro de los alzamientos populares en Túnez, Egipto o Libia no son inexistentes o debilitadas oposiciones o grupos islamistas, sino las propias sociedades de esos países.

Lo que la ciudadanía de Túnez, Egipto o Libia ha expresado estos días es que lo político es clave en cualquier sociedad y que no es posible diferenciar entre reformas políticas y económicas. Ambas están estrechamente ligadas e interrelacionadas y es profundamente erróneo pensar que tienen lógicas y tiempos distintos. Si la gobernanza de cualquier país responde a un sistema político-económico dado, esto
es aún más cierto allí donde la corrupción y el enriquecimiento de unos pocos oprime por partida doble, política y económicamente, a la mayoría. Tunecinos, egipcios y libios han dejado claro que buscan el cambio político para poder alcanzar algo tan básico como la libertad y unos derechos mínimos, pero también para conseguir mejoras en sus condiciones de vida. Si el aglutinador de estos movimientos está siendo la libertad, el detonante ha sido el desempleo que afecta a todos pero mayoritariamente a los jóvenes. Son ellos, apoyándose en Facebook y Twitter, los que están inclinando la balanza en el pulso al poder.

Una lección más de estas jornadas es que los regímenes sin libertad política, además de ilegítimos, son ineficaces y, por ambos motivos, generan inestabilidad independientemente de sus tasas de crecimiento. Las “autocracias modernizadoras” no existen, ni son posibles los “milagros económicos” sin libertad. La razón última de estos movimientos populares ha sido mucho más la desigualdad que la pobreza. Hay sociedades pobres, porque su suelo y subsuelo no les han permitido dejar de serlo, que son estables. La pobreza que genera tensión política en la zona es aquella que proviene de la disparidad insalvable de oportunidades políticas y económicas. Esa desigualdad se ha vuelto insoportable al tornarse intergeneracional transmitiéndose de padres a hijos. A medio plazo, no puede haber sociedades estables si no se respetan los mínimos derechos fundamentales. La única realpolitik posible es la que asegura una verdadera estabilidad basada en el respeto de la ciudadanía y no la que confunde la paz social con una mezcla de autocensura y represión. Los que han causado finalmente este estallido de inestabilidad son unos regímenes que muchas veces han sido vistos como los grandes garantes de un supuesto orden y estabilidad frente a riesgos que acechaban desde el Sur.

El hecho de que los alzamientos populares en estos países no tengan cabezas explícitas que los lideren hace complejo determinar cuáles son sus prioridades y reivindicaciones más acuciantes. Algunos quieren ver en ello amenazas que esperan su momento y agendas ocultas de radicalismos islámicos. Ningún hecho ni declaración lo demuestra hasta ahora. Al contrario, si alguna aspiración ha quedado patente es a la libertad, mucho más que la aspiración a la democracia, que necesitará de un movimiento más estructurado que el actual. Además, es palpable que la reivindicación profunda no está siendo de cualquier tipo de libertad, sino una que respete la dignidad de todos los ciudadanos y frene los abusos del poder contra la sociedad civil. Sobre ese tipo de libertad puede y debe venir la democracia. Al fin y al cabo, la libertad es el grado cero de la democracia, su elemento fundador.

Túnez y Egipto han entrado ya en una transición incipiente. Tal vez Libia pueda hacerlo en breve. Transición no significa necesariamente democracia, sino cambio. Por eso es fundamental no quedarse cruzados de brazos como si estuviéramos asistiendo a una inesperada competición en la que sólo nos resta conocer el resultado, sea cual sea.

Cuando el rumor de las movilizaciones y los enfrentamientos se apague, aparecerá el futuro. El suyo y el nuestro. La geografía, la historia y los lazos de todo tipo que nos unen así lo marcan. También aparecerán los miedos, porque, como en todo proceso de cambio, habrá que asumir riesgos. La democracia en estos países no vendrá desde fuera. Serán esas sociedades civiles que se han echado a la calle las que determinen su dirección. Seguro, habrá altos y bajos y momentos críticos como los hubo en nuestra propia Transición. Sin embargo, sí podemos acompañar y confiar en los amplios grupos que aspiran allí a democratizar plenamente sus países. Estos días no hemos oído gritos a favor de Al Qaeda y contra Occidente como en los últimos años se auguraba si los líderes caídos desaparecían. Lo que hemos visto es que las sociedades de esos países son mucho más parecidas a nosotros de lo que eran sus dirigentes y que sus aspiraciones coinciden en buena medida con las nuestras ¿Dejaremos pasar esta inesperada oportunidad?

José Manuel Albares es diplomático



Me parece un comentario muy "light" y totalmente sesgado, muy al uso y al gusto de la ideología neloliberal convencional.

"Lo importante son los derechos formales, la democracia formal."

Los derechos reales, la democracia real, deben permanecer en un segundo plano, en función de, no se sabe muy bien cuál ni porqué, un posibilismo real, que lógicamente defiende el derecho de una minoría a seguir enriqueciéndose exponencialmente, mientras que la inmensa mayoría, se ve dia a día más desposeida de cualquier posibilidad de subsistencia.

Pero eso, lógicamente, no es cosa que le preocupe a la diplomacia, porque en definitiva la diplomacia está al servivio de las minorías dirigentes.

Solidaridad, Salud y Salu2,

AMADEUS

jueves, 24 de febrero de 2011

2. Continúa la escalada del precio del petróleo por la crisis en Libia

Libertador 24-02-2011 09:16

AMADEUS: estoy de acuerdo contigo en gran parte de lo que escribes pero disiento contigo cuando dices que la era de decrecimiento no ha sido planeada. Ni tu ni yo la hemos planeado claro, pero no seamos inocentes...

LIBERTADOR: Tal vez tengas razón, y todo lo que está sucediendo ha sido cuidadosamente planeado por esas minorías que controlan el 80% de la riqueza del mundo. Y que el decrecimiento violento y forzoso que vamos a experimentar sea algo ya previsto.

Pero tal planificación está condenada al más estrepitoso fracaso, por varias razones.

La primera es que si el decrecimiento no es algo mayoritariamente asumido, y lo que es más importante redistribuido, los ciudadanos, las masas, los pueblos, o como prefieras denominar a la inmensa mayoría de la población del mundo, se rebelarán como está ocurriendo en los países árabes.

La segunda es que para que su sistema funcione, necesitan que los beneficios sigan creciendo, que su capital acumulado siga creciendo, y para eso es absolutamente indispensable que la economía siga creciendo.

No es posible, en las actuales circunstancias de desarrollo del modelo capitalista, que el sistema siga funcionando, si la economía no sigue creciendo exponencialmente como hasta ahora, porque si no crece, el beneficio desaparece, y si el beneficio desaparece, el sistema capitalista colapsa.

Pero el crecimiento exponencial de la economía ha llegado, o está llegando a sus límites, de los cuales, el petróleo, no es más que uno de ellos, muy importante sin duda, porque el petróleo, cubre el 90% de las necesidades energéticas del transporte, y algo menos del 50% del total de las necesidades de energía mundiales, y la energía es, obviamente algo sustancial para nuestra actual sociedad de consumo.

Y es obvio que hemos alcanzado, o estamos al borde de alcanzar el peak-oil (www.crisisenergetica.org), como estamos al borde de llegar al peak-food, al peak-gas, al peak-U,... al peak-everything...

Tan sólo si la mayoría de los ciudadanos del mundo se conciencian de esa realidad, y se adoptan medidas reales de redistribución de todos los recursos mundiales, de manera adecuadamente equitativa y asumida globalmente, y a partir de ahí se rediseñan unas pautas de consumo y producción racionales, que permitan satisfacer frugal, pero suficientemente las necesidades básicas de todos los habitantes del planeta (alimentación, vestido, alojamiento, sanidad, educación,...), se podrá garantizar la estabilidad social en el mundo.

En caso contrario los levantamientos se esparcirán como una mancha de aceite por todo el planeta…

Eso es lo que entiendo yo por decrecimiento planificado y voluntario.

Y para que eso se produzca hace falta que se cumplan una serie de requisitos: 1) que seamos conscientes de que el actual modelo de sociedad del crecimiento por el crecimiento nos lleva al colapso mundial; 2) identificar y cuantificar dichos límites; 3) optar por un modelo de sociedad basada en la redistribución equitativa de todos los recursos y en el decrecimiento planificado para no sobrepasar los límites que nos impone la realidad finita de la tierra y de la tecnología.

Como ves es un proceso complejo, difícil y largo…

Es cierto que ya hay muchas personas y movimientos que hace tiempo que son conscientes de lo anterior, y están trabajando desde hace años en la divulgación y aplicación de los mismos, en la medida de sus fuerzas y de sus capacidades.

Pero el camino a recorrer es todavía muy largo, y el problema es que no tenemos mucho tiempo, si es que aún nos queda alguno.

Pero eso no es lo más importante…

Lo importante es tratar de recorrerlo.

Como dijo Machado,
“…se hace camino al andar…”

Solidaridad, Salud y Salu2,

AMADEUS

1. Continúa la escalada del precio del petróleo por la crisis en Libia

Público.es

Continúa la escalada del precio del petróleo por la crisis en Libia

El petróleo volvió a marcar hoy los mayores precios desde 2008, con un aumento del 4% respecto al martes

EFE Madrid 23/02/2011 20:42 Actualizado: 23/02/2011 21:03

El petróleo marcó hoy un precio máximo desde 2008 como consecuencia de la crisis de Libia, mientras que los mercados bursátiles recuperaron cierta calma, aunque mantuvieron la tendencia negativa de los últimos días.

La crisis en Libia, con la persistencia de las protestas populares que comenzaron el pasado 17 de febrero y la violenta represión ejercida por el régimen de Gadafi, provocaron hoy una nueva alza del precio del petróleo.

El barril de crudo Brent llegó a superar durante la sesión de hoy en el mercado de Londres los 110 dólares el barril, lo que supone un aumento del 4% respecto al martes y un máximo desde agosto de 2008.

Por su parte, el Petróleo Intermedio de Texas también sobrepasó la barrera de los 100 dólares con una subida del 4,7% durante esta sesión en la Bolsa Mercantil de Nueva York.

El precio aumenta por el miedo a que la OPEP no pueda reemplazar la producción de Libia

Los mercados se encuentran intranquilos ante la posibilidad de que las
revueltas de Libia se extiendan a otros países productores, lo que puede afectar a los suministros de petróleo y gas, sobre todo en Europa.

No obstante, Libia representa solo el 2% de la producción mundial según la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) y ocupa el noveno puesto como productor con 1,57 millones de barriles diarios.

En este sentido, varios analistas explicaron que el precio del petróleo se incrementa por el miedo a que la OPEP no pueda reemplazar la producción de Libia y añadieron que si las tensiones se mantienen, el precio del crudo podría alcanzar los 130 dólares.

La situación en el país norteafricano también ha provocado el alza de la onza de oro, que cerró en el mercado de futuros de Londres con un precio de 1.409,25 dólares, lo que supone el 0,58 % más que en la pasada jornada.



Independedientemente de las razones coyunturales del recorte de suminstro del crudo libio, la realidad es que la pretendida capacidad "ociosa" de la OPEP, no es tal.

Va a ser difícil, por no decir imposible que el suministro de crudo alcance en 2011 a satisfacer la demanda prevista, que según el último informe del Oil Market Report de la AIE del pasado 10/2/11 (http://omrpublic.iea.org/) se situaba en 89,3 millones de barriles diarios.

Lo cierto es que estamos asistiendo al cénit de producción mundial del petróleo (peak-oil) y las actuales circunstancias no hacen más que empeorar la situación.

Es más que probable que los actuales y futuros niveles del precio del crudo hagan que la economía mundial vuelva a entrar en una profunda recesión, posiblemente más profunda que la del 2008, a lo largo del 2011.

¿Qué pasará si el movimiento se contagia a Arabia Saudí?

¿Qué harán los poderes fácticos que controlan el mundo por encima de nuestros ¿dirigentes? políticos, que no son más que títeres a su servivio?

¿Los pueblos occidentales seguiremos apoyando a los movimientos populares que luchan por su emancipación?

¿O tal vez nos dejemos convencer por los argumentos de quienes nos están conduciendo al colapso del planeta para seguir satisfaciendo su irrefrenable apetito voraz de beneficios?

Hemos entrado en la Era del Decrecimiento, que desgracidamente va a ser forzoso, no planificado, y traumático...

¿Seremos capaces de ver la realidad, derrocar a quienes han dirigido el proceso a nivel mundial, conduciendo a toda la humanidad al colapso debido al crecimiento exponencial de la economía, como única forma de seguir maximizando sus beneficios?

Es probable que pronto el partido ya no se juegue en el mundo árabe, sino en nuestro propio campo.

¿Estamos preparados para el partido?

¿Tenemos idea de a que vamos a jugar, quién es nuestro rival, y cuáles van a ser las reglas de juego?

Solidaridad, Salud y Salu2,

AMADEUS

martes, 22 de febrero de 2011

¡Es la revolución, estúpidos! - Ernesto Ekaizer

Lúcida apostilla, Ernesto (permíteme que te tutee, pues he vibrado tantas veces con tus encendidos y lúcidos planteamientos, que para mí eres como un alter ego, una de las pocas voces razonables y razonadas que de cuando en cuando se dejaban oír en medio de los cantos de sirena neoliberales que los ¿contertulios? - más bien la "voz de su amo” - no cesaban de repetir como un mantra aniquilador)

Como bien apuntas esos yupis de tres al cuarto del FMI, son incapaces de ver otra realidad que la que les permite su paradigma neoliberal al servicio de las minorías de siempre, que son las mismas, aunque parezca que cambien (¿de qué suena a mí ese dicho popular de los perros y los collares?).

Como en todos sus análisis y recomendaciones, sólo ven lo que a dichas minorías les interesa que vean, y sólo recomiendan lo que a ellas les beneficia.

Qué la inmensa mayoría de la población sufra penalidades por sus recomendaciones, a ellos, sobre todo a quienes sin disimulo veneran, poco les importa, se la trae al pairo.

Están tan cegados por sus prejuicios que son incapaces de ver la miseria y rabia de los pueblos oprimidos, y de comprender, que más pronto que tarde, esa miseria y esa rabia, debidamente sublimada, se convertirá en una fuerza mucho más poderosa que la de todos los millones de millones de dólares, euros, yenes, yuanes,... que poseen sus amos y señores.

Los casos de Túnez, Egipto y Libia son, por el momento, claros exponentes de esa evidente realidad, que esos burócratas de medio pelo son incapaces de ver, porque sus ¿modernas gafas? neoliberales se lo impiden al filtrarles la realidad social que no quieren ver.

Pero la pregunta que me hago, que te hago y que os hago a todos, es, ¿cuánto tardarán esos movimientos populares en cruzar el Estrecho, y recorrer "como un fantasma" a la vieja Europa?

Solidaridad, Salud y Salu2,

AMADEUS

lunes, 21 de febrero de 2011

El precio del barril Brent se dispara por las revueltas en Libia

Por supuesto que los conflictos en el Norte de áfrica está haciendo que suba el precio del petróleo, pero eso no es más que una pequeña anécdota.

El problema de fondo es que hemos llegado al peak-oil (www.crisisenergetica.org), y va a ser difícil que seamos capaces de extraer en el mundo más de 88 millones de barriles al día. Tal vez lleguemos a los 90 a duras penas, pero a partir de ahí la producción decrecerá, y el precio seguirá subiendo hasta los 150 $/barril hasta que la economía mundial vuelva a entrar en una crisis semejante a la de 2008, lo que previsiblemente ocurrirá a mediados o finales de este año.

Entoces el petróleo bajará, y vuelta a empezar.

Pero cada vez el petróleo subirá más y las crisis serán más duras.

Y lo que es peor, el paro seguirá aumentando... Y el hambre en las zonas menos favorecidas del planeta...

Ese es el triste futuro que nos esperá por creer que la sociedad del crecimiento por el crecimiento podría resolver todos nuestros problemas, incluidos los más graves, el hambre y el paro.

Sólo si fuésemos capaces de modificar ese paradigma esencial para el buen funcionamiento del sistema capitalista, y derrocásemos a nuestros dirigentes, los de los países a los que llamamos desarrollados, que son mucho más dañinos para la humanidad, que esos sátrapas que acaban de ser derrocados, que lo son pero menos, podremos evitar que la espiral capital-beneficios-crecimiento-contaminación-escasez-de-recursos-hambre-beneficios-sátrapas siga conduciéndonos al colapso.

O decrecemos planificada y voluntariamente o decreceremos desordenadamente y a la fuerza.

Las señales de ese colapso civilizatorio, de nuestra falsa sociedad del bienestar, basado en un consumismo de masas desaforado y compulsivo que sólo hace feliz, (¿y los hace realmente?), a los más ricos, a los más poderosos, son cada día más evidentes.

¿Seremos capaces, como han hecho nuestros vecinos del norte de áfrica, de luchar por recuperar las riendas de nuestro destino?

Ojalá que la respuesta sea afirmativa y los próximos que salgamos a la calle seamos nosotros.

Solidaridad, Salud y Salu2,

AMADEUS

martes, 1 de febrero de 2011

¿Qué hay detrás de los problemas egipcios?

¿Qué hay detrás de los problemas egipcios?

martes, febrero 01 2011 @ 09:00 CET

Autor: Redacción CE


Traemos a esta web un interesante artículo titulado "¿Qué hay detrás de los problemas egipcios?", del blog Our Finite World de la coeditora de The Oil Drum, Gail Tverberg (conocida como Gail the Actuary). El artículo está escrito justo al comienzo de los disturbios y de la revuelta egipcia, como secuela de la primera revuelta tunecina en la región.

El enfoque es eminentemente energético, pero muestra una perspectiva generalmente ignorada por los medios más importantes, que se dedican a transmitir las manifestaciones y sus efectos y no tanto las posibles causas subyacentes. Por su interés lo hemos traducido y lo presentamos en esta web en castellano.

¿Qué hay detrás de los problemas egipcios?

Todos hemos leído lo que sucede en Egipto en los periódicos y nos preguntamos qué puede haber tras sus problemas. Permítanme ofrecerles algunas pistas.

Al menos una parte de los problemas egipcios reside en que el gobierno había amenazado con reducir los subsidios a los alimentos. Ahora estaba pensando en mantener los subsidios de los alimentos y aumentar los subsidios a la energía, pero no está claro que monto dinerario para los subsidios será suficiente. El gobierno está tomando medidas para conseguir que los alimentos y la energía sean accesibles para la mayoría, pero hay preocupación porque estas medidas puedan no ser suficientes.

La situación de declive financiero en Egipto

Existe una buena razón por la que se puede suponer que Egipto pueda comenzar a tener problemas con los subsidios alimenticios y energéticos. Su situación financiera se encuentra en declive y simultáneamente el coste de los alimentos importados se ha disparado. Si vemos el gráfico de la importaciones egipcias de petróleo y de su consumo, utilizando el gráfico de Energy Export Databrowser, cuyos gráficos se elaboran con los datos de las estadísticas (anuales) de British Petroleum (BP), vemos que el consumo egipcio de petróleo ha ido aumentando con rapidez, a la par que la cantidad de petróleo (nacional) extraído iba disminuyendo cada año.

lectura del artículo completo (1.720 palabras)


Complicada situación la de Egipto, que no es más que un reflejo anticipado, tal vez, de la situación mundial.

Crecimiento desorbitado de la población que se ha cuadruplicado en 60 años: ¡duplicándose cada 30 años!

Agotamiento acelerado de los recursos, suelo, alimentos, energía…

Aparente modernización del sistema, mediante la aplicación de medidas liberalizadoras, que no conozco en detalle, pero por lo que parece, han provocado los mismos efectos que en Occidente: aumentar las diferencias entre una minoría privilegiada que se ha enriquecido rápidamente y la inmensa mayoría de la población que se ha ido empobreciendo aceleradamente.

Adopción de medidas paternalistas, absolutamente contradictorias e insostenibles, para mitigar el descontento y la pobreza de la inmensa mayoría de la población, subsidiando los productos alimenticios (lo cual sería aceptable si se hiciese discriminadamente, esto es, beneficiando exclusivamente a las capas más necesitadas, e incrementando los impuestos sobre dichos bienes a las clases más pudiente, bien directamente, mediante tasas específicas, bien indirectamente, mediante una imposición progresiva sobre la renta y el patrimonio, que parece evidente que no se ha hecho) y lo que es aún más grave, los energéticos, lo cual, sin ninguna duda ha provocado un uso ineficiente de los mismos, propiciando un incremento insostenible del petróleo, que paralelamente se ha ido agotando.

Una variable que me falta es cual ha sido la evolución de las importaciones de alimentos y en concreto de trigo, pero no hace falta ser un lince para suponer, que las mismas se han producido en los últimos 10 años, como consecuencia del agotamiento de la agricultura egipcia, del incremento de la población, y del incremento del consumo per cápita.

¿Y qué se puede hacer en el futuro?

Es obvio que la medida más importante es la de una drástica política de disminución de la natalidad. Ese es el principal problema. Pero es igualmente cierto que siendo urgente el tomar medidas en este campo, sus efectos se notarán, si se notan, a medio y largo plazo.

El subsidiar los alimentos parece imprescindible, pero a mi juicio, debe hacerse de manera selectiva, favoreciendo a los realmente necesitados y gravando más de manera directa o indirecta a las clases que se han beneficiado hasta la fecha.

La reducción de las diferencias no calma el estómago, pero al menos apacigua la ira.

Todos estamos dispuestos a pasar penalidades en tiempo de vacas flacas, si vemos que todos nos apretamos el cinturón. Cuando vemos al vecino nadar en la opulencia, nos rebelamos.

En cuanto al subsidio de la energía, no puede haber una medida más errónea. Esa acción fomentara su uso indiscriminado y su despilfarro.

Hay que subvencionar los productos de primera necesidad que se vean afectados por el mayor coste energético, pero no la energía, que debe costar más para que su uso se racionalice. Y además esa subvención de los productos de primera necesidad, debería ser, como he dicho anteriormente, inversamente proporcional a la capacidad económica de los consumidores.

Tarea difícil, pero no imposible.

En definitiva sólo una auténtica Revolución, como hemos venido comentando en el hilo relativo al Nuevo Modelo, podrá arrojar alguna esperanza al futuro de esos pueblos.

Mi visión era, y ahora me reafirmo más, que dicha Revolución estaba próxima, y que la dirigirían las masas árabes, el lumpen de las sociedades occidentales y los pueblos indígenas.

Es aún pronto para saber cuál será el rumbo de los acontecimientos en los países árabes del Norte de África, y cuáles serán las posteriores consecuencias en el resto de países árabes, especialmente los dominados por las oligarquías sátrapas protegidas por el imperio, pero lo que sí es cierto, es que las masas populares de los países árabes del norte de África, que poco tenían que perder, han movido ficha.

Si de sus acciones se deriva un cambio de rumbo o no, está aún por ver, aún cuando ya hay quien afirma que el sistema conseguirá controlar y dirigir a su antojo el movimiento.

Queda por ver, cuando empezarán a radicalizarse aún más los movimientos en los países occidentales, especialmente los desheredados de los PIGS…

Tiempo al tiempo…

Como decía en uno de mis poemas del libro L DIFERENCIAS SOBRE “CUANDO CIERRO LOS OJOS…”


Cuando cierro los ojos me rebelo.
Tanta sangre inocente derramada,
y yo tumbado aquí, sin hacer nada,
comprobando que todo es un camelo.

¿A qué tanto dolor y tanto duelo?,
¿a qué tanta amargura desbocada?,
¿a qué tanta bravata deslenguada?,
si no muevo ni un dedo. Soy un lelo.

Y sigue la injusticia.
Se angustia el corazón.
Miseria y avaricia.

Aumenta el desazón.
Aumenta la inmundicia.
¿Despertará el león?

En el aeropuerto del Prat, el 23 de noviembre de 2006
En Navarra, del 20 al 21 de noviembre de 2007

AMADEUS


Solidaridad, Salud y Salu2,

AMADEUS